Una última historia
Por: Viviana Sánchez, Copy Chief de Skyline
ALPINE – Este es mi último semestre en The Skyline y, por extensión, en la Universidad Estatal Sul Ross. Este camino comenzó con un viaje de Upward Bound en junio de 2018 y culmina con dos títulos, un prometido, una carrera en crecimiento y más experiencias de las que podría enumerar en este artículo.
En la primavera de 2020, me uní a The Skyline para seguir mi pasión por la escritura, pero me quedé por el propósito que me brindó y por las increíbles personas con las que tuve la oportunidad de trabajar. Durante estos seis años, The Skyline me dio una voz. Me permitió conectar con personas e historias que quizá habría pasado por alto, mantenerme parte de la comunidad de la que me mudé y compartir información e historias sobre uno de mis lugares favoritos.
Al reflexionar sobre mi experiencia en Sul Ross, recuerdo las amistades que durarán toda la vida y el paisaje único y hermoso del oeste de Texas. Sin embargo, sería deshonesto decir que mi paso por la universidad no tuvo frustraciones. Cualquier estudiante de licenciatura en Sul Ross tiene sus propias historias: llamadas sin respuesta a administradores; cargos confusos en sus cuentas estudiantiles que no se explican hasta que uno insiste; o problemas de alojamiento y manutención que no reciben atención. Como estudiante de licenciatura, al menos podía señalar la pandemia de COVID-19 y el caos como factores agravantes.
Como estudiante de posgrado, he pasado los últimos dos años de forma remota, lo que trajo nuevos desafíos. Hubo momentos en los que necesitaba ayuda urgente y no lograba comunicarme por teléfono; enviaba correos electrónicos y tenía que esperar días para recibir una respuesta. La falta de respuesta siempre ha sido un problema en Sul Ross, pero como estudiante a distancia, la experiencia se volvió especialmente exasperante.
Aún más frustrante ha sido el programa Sully Bookshelf. Por una tarifa de 250 dólares, enfrenté varios problemas: tuve que volver a comprar un libro de texto después de que el mío se perdiera en el correo; no se me otorgó acceso al libro digital aun cuando el plan de estudios lo marcaba como lectura obligatoria y no había clases magistrales; y algunos profesores no tenían conocimiento del programa ni de su funcionamiento.
Incluso durante mis años de licenciatura, era común encontrar programas de curso con fechas sin actualizar, algunos con entregas marcadas para 2015 (en pleno 2020), lo que obligaba a hacer ajustes sobre la marcha, ya avanzado el semestre. Casi cinco años después, el problema persiste: las fechas de entrega a menudo difieren entre los anuncios en Blackboard, el programa oficial y las indicaciones de las tareas.
La Universidad Estatal Sul Ross puede ser, en ocasiones, una institución difícil y caótica con la que interactuar, pero también puede ser uno de los lugares más cercanos y humanos para ser estudiante. Mi paso por Sul Ross ha sido significativo y memorable, y no cambiaría esta experiencia por nada. Las personas con las que trabajé en The Skyline hicieron que todo valiera la pena. Sul Ross me ha formado como la mujer que soy hoy. Al cerrar este capítulo, me siento agradecida por todas las oportunidades, lecciones y relaciones que construí.
A The Skyline: gracias por ser parte de mi vida y darme una voz. Sé que su futuro está en buenas manos y que seguirá prosperando.
A Sul Ross: agradezco a las personas que pusiste en mi camino y la educación que lograste brindarme. A Sid: gracias por exigirme dar lo mejor de mí. Espero estar a la altura del reto.
A mis compañeros estudiantes: deseo que vivan momentos tan significativos como los míos. Que Sul Ross les ayude a descubrir quién quieren ser y a darse cuenta de que pueden llegar mucho más lejos. Nunca se conformen. Rétate siempre a ti mismo y a quienes te rodean. Y sé la mejor versión de ti.