El show de medio tiempo del Super Bowl 2026 representó solidaridad y compasión
Por: Maya Tinajero, Editora de Skyline
ALPINE – Hubo mucha controversia en torno a la decisión de la NFL de elegir al rapero y cantante puertorriqueño Bad Bunny, cuyo nombre legal es Benito Antonio Martínez Ocasio, como artista del espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026.
Muchos activistas de extrema derecha y figuras conservadoras como el presidente Trump y el presidente de la Cámara de Representantes, el representante Mike Johnson, calificaron la selección como “terrible”. Parte de este enojo puede atribuirse al activismo de Bad Bunny, el cual sus críticos suelen describir como “antiestadounidense”, ya que muchas de sus canciones contienen mensajes socialmente conscientes que defienden la autonomía de Puerto Rico, como “Lo Que Le Pasó a Hawaii”, y que también buscan crear conciencia sobre sobrevivientes transgénero de violencia doméstica.
A pesar de las críticas, Bad Bunny contó con el respaldo del comisionado de la NFL, Roger Goodell, quien describió al músico como “uno de los grandes artistas del mundo”. Este domingo, Bad Bunny tomó el escenario con una presentación que desbordó orgullo latino, cultura y solidaridad.
El espectáculo se caracterizó por un nivel de producción inigualable en comparación con otros shows de medio tiempo. El escenario incluyó elementos de la vida cotidiana como puestos de comida callejera entre ellos piraguas, vendedores negociando precios y hasta una pelea de boxeo, mientras el cantante interactuaba con diversos grupos de actores y bailarines. Para los estadounidenses hispanos, que representan más del 50% de la población del país, las personas, los bailes y la cultura presentados resultaron familiares y reconfortantes.
Uno de los momentos más personales del espectáculo fue el segmento que incluyó una ceremonia de boda real. Durante la interpretación del éxito “BAILE INOLVIDABLE”, Bad Bunny compartió un baile con la cantante estadounidense Lady Gaga, mientras la cámara mostraba parejas bailando, niños jugando y a un niño dormido sobre una fila de sillas. Esta escena vibrante resulta reconocible para cualquiera que haya asistido a una boda latina o hispana, una quinceañera o una reunión familiar.
También hubo referencias que dejaron una fuerte carga emocional en la audiencia. Recientemente, el artista había sido criticado por su discurso en los premios Grammy, cuando al aceptar el galardón a Mejor Álbum de Música Urbana declaró: “Antes de darle gracias a Dios, voy a decir: ICE out”. Luego añadió: “No somos salvajes, no somos animales, no somos extraterrestres. Somos humanos y somos estadounidenses”.
A pesar de los aplausos del público, la Casa Blanca reaccionó con molestia. Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, respondió afirmando que era “irónico y francamente triste ver a celebridades que viven en comunidades cerradas, con seguridad privada y millones de dólares para protegerse, intentando demonizar a las fuerzas del orden”. En lugar de evitar el tema durante su intensa presentación, Bad Bunny se tomó un momento para entregar su Grammy a un niño intérprete que observaba el discurso junto a sus padres en pantalla.
La actuación de Bad Bunny reflejó un abrazo profundo a su cultura y un respeto hacia las demás culturas que existen en este país, más que un ataque directo a ICE o al presidente Trump, como algunos críticos especularon. Ese mensaje de unión se mantuvo hasta el final del espectáculo. Bad Bunny concluyó la presentación caminando fuera del campo acompañado de sus coartistas, levantando banderas de países como Belice, Canadá, Puerto Rico, yEstados Unidos. Detrás de él, un mensaje en pantalla decía: “Lo único más poderoso que el odio es el amor.”