OPINIÓN: El problema con la prohibición del THC en Texas
Por: Maya Tinajero, editora de Skyline
ALPINE – La legalidad de la marihuana siempre ha sido un tema polémico y ampliamente debatido en el estado de Texas. Sin embargo, una nueva ley, de la Corte Suprema de Texas, ha impuesto restricciones aún más estrictas sobre los productos con THC derivados del cáñamo. Como expresó James Talarico, candidato demócrata al Senado de Estados Unidos, durante un debate de Representantes en 2025: “Nosotros (los políticos estatales) ahora les estamos diciendo a adultos plenamente capaces cómo deben vivir sus vidas. Este es el Estado niñera en su peor expresión”.
El cultivo de cáñamo es legal en el estado desde 2019; sin embargo, en 2021, el Departamento Estatal de Servicios de Salud de Texas (DSHS, por sus siglas en inglés) intentó clasificar la variante delta-8 como una sustancia controlada. Tras este intento del DSHS, varios comerciantes de productos de cáñamo solicitaron medidas cautelares, lo que permitió que muchas tiendas locales continuaran con sus ventas. Sin embargo, en mayo de este año, un fallo de la Corte Suprema de Texas permitió al DSHS aplicar su nueva clasificación del cáñamo que no contiene delta-9 como una droga ilegal de la Lista I, al igual que la heroína.
El primer problema que plantea esta prohibición es evidente: existe una grave falta de claridad. Las descripciones públicas contradictorias sobre cuáles productos de cáñamo pueden comprarse y venderse dentro del estado generan incertidumbre tanto entre los comerciantes como entre los consumidores. Además, las consecuencias de esta incertidumbre no son menores, ya que las sanciones pueden ir desde un delito menor y la suspensión de una licencia hasta cargos por delitos graves.
Según la Agencia de Sistemas de Información de Defensa, en un sitio web del gobierno, 24 estados “permiten el consumo de marihuana por parte de adultos con fines no médicos”, mientras que 41 estados “permiten programas integrales de marihuana medicinal”. Con estas nuevas restricciones, Texas ha establecido leyes estatales que permiten únicamente ciertos productos de CBD y productos con bajos niveles de THC, sin contar con un programa integral de marihuana medicinal ni de uso recreativo.
Tanto el gobierno estatal como el federal tienen la responsabilidad de responder a las preocupaciones legítimas relacionadas con la seguridad pública; sin embargo, lo que les falta a los funcionarios de Texas es una respuesta adecuada. Aunque las prohibiciones han demostrado ser efectivas, también tienen un costo. Según The Texas Tribune, la prohibición del 31 de julio ha provocado pérdidas de miles de millones de dólares en ingresos, además de dejar grandes cantidades de inventario sin posibilidad de venta en todo el estado.
El vicegobernador Dan Patrick ha sido una de las figuras clave en el impulso para prohibir el THC. En diciembre de 2024, Patrick lanzó una iniciativa legislativa para prohibir los productos consumibles con THC y derivados del cáñamo. “No vamos a permitir que estos comerciantes eludan la ley y pongan en peligro la vida de los texanos”, declaró Patrick. El Proyecto de Ley del Senado 3 finalmente fue vetado por el gobernador Greg Abbott. Sin embargo, la iniciativa llamó la atención sobre la posible hipocresía de la oposición conservadora al THC. Según Marijuana Moment, Patrick recibió $275,000 en donaciones de distribuidores de cerveza y comités de acción política relacionados con el alcohol, y no es el único político conservador de Texas que lo ha hecho.
Según el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, el consumo de cannabis entre adolescentes puede afectar negativamente la memoria y el rendimiento académico. Los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) también han señalado que el THC puede desencadenar episodios psicóticos en un pequeño porcentaje de consumidores; sin embargo, problemas similares pueden estar relacionados con el consumo de alcohol. A pesar de que el alcohol puede provocar efectos a largo plazo, como ansiedad, depresión y reducción del tamaño de varias regiones del cerebro, los funcionarios de Texas no toman medidas contra esa industria de la misma manera que lo hacen con el THC. La pregunta que todos los texanos deberían hacerse es: ¿por qué?