OPINIÓN: Por qué debería preocuparte el veto de Trump a la prensa
Por: Maya Tinajero, editora de Skyline
Traducido por: Gloria Delgado Gonzalez, traductora de Skyline
PHOENIX – El 18 de septiembre, el presidente Trump decidió prohibir el acceso a la Casa Blanca a tres medios de comunicación. En otra de sus habituales arremetidas contra las “noticias falsas”, acusó a CNN, Politico y MSNOW de difundir “ficción y mentiras”. Una semana después, un juez bloqueó ese veto infantil y ordenó restablecer el acceso de los tres medios. Aunque en este caso la medida quedó sin efecto rápidamente, cualquier ataque a la libertad de prensa debería ponernos en alerta a todos los estadounidenses.
Si has llegado hasta aquí, ya sabes que soy la editora de Skyline. Ejerzo el periodismo estudiantil desde mi primer año de universidad y he dedicado buena parte de mi etapa universitaria a estudiar la ética, los objetivos, las fallas y los métodos de esta profesión. Por eso me resulta cada vez más alarmante el intento del presidente Trump de restringir y controlar a los medios de comunicación.
La frase “quien controla los medios controla la mente” se ha atribuido a distintas figuras históricas. Independientemente de su origen, la idea sigue siendo cierta. Los periodistas influyen en la manera en que una sociedad se ve a sí misma. En los medios recae la responsabilidad de decidir qué historias se cuentan y desde qué perspectiva.
Según el Pew Research Center, el 56 % de los adultos afirma tener “mucha o cierta confianza” en la información que recibe de los medios nacionales. La proporción sube al 70 % cuando se trata de medios locales. Desde que existen los medios, también existe desconfianza entre quienes hacemos periodismo y quienes nos leen. Por supuesto, esa desconfianza tiene sus motivos: los plagios de Jayson Blair en The New York Times y el relato exagerado de Brian Williams sobre su experiencia en Irak en NBC Nightly News son solo algunos ejemplos. Sin embargo, por alarmantes que sean estos casos, no lo son más que ver a alguien con el poder del presidente de Estados Unidos decidir qué medios pueden cubrir su gobierno.
Según un informe de U.S. Press Freedom Tracker, más de 30 periodistas fueron detenidos en 2025. Casi todos quedaron en libertad sin cargos o los cargos en su contra se retiraron poco después. La mayoría de las detenciones ocurrió mientras cubrían protestas contra las políticas migratorias de Trump. La misma fuente señala que, en 2026, los periodistas en Estados Unidos han sufrido un número de agresiones similar al registrado en los tres años anteriores juntos. Este aumento de la violencia se produce en un contexto de creciente tensión social y de reiterados ataques verbales contra los medios desde la propia presidencia.
Los periodistas profesionales tampoco son los únicos que enfrentan ataques. Desde el secuestro de Rümeysa Öztürk, estudiante internacional de doctorado de la Universidad de Tufts, por parte del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), hasta el despido de Jim Rodenbush, director de medios estudiantiles de la Universidad de Indiana, los casos muestran cómo se está asfixiando y silenciando a la prensa estudiantil del país.
El Student Press Law Center (SPLC), una organización sin fines de lucro fundada hace 51 años, ofrece asesoría jurídica telefónica a periodistas estudiantiles. Según la organización, las llamadas en busca de ayuda legal aumentaron un 42 % entre los ciclos escolares 2022-2023 y 2024-2025.
Pero los problemas legales concretos no son la única preocupación. La censura previa se ha convertido en un tema recurrente en la redacción de Skyline. Mientras nos esforzamos por ofrecer a nuestra comunidad noticias oportunas, relevantes y de impacto, también debemos evitar que nos venza el temor a una posible censura. Es justo reconocer que, desde que formo parte de Skyline, las autoridades de Sul Ross nunca han intentado censurar nuestras notas ni limitar nuestra cobertura.
El reciente ataque de Trump a la prensa busca controlar la información que se difunde sobre su gobierno. Es un intento desesperado por evitar rendir cuentas, como ha hecho todos estos años. Los medios pueden tener fallas, pero la libertad de prensa consagrada en la Primera Enmienda protege tanto a los periodistas como al público que recibe su información. Más que un derecho constitucional, la libertad de prensa es una protección esencial para nuestra democracia.